Unas chanclas con flecos de hilo por toda la tira.
Del mismo color que la suela. O de un color que contraste.
Solo tres cosas:
unas chanclas lisas,
hilo o cuerda de macramé del color que quieras,
tijeras y pegamento.
Sin aguja. Solo nudos.
Cortas tiras de hilo de unos veinte centímetros.
Doblas cada tira por la mitad, la pasas por debajo de la tira de la chancla…
y metes los dos extremos por el lazo que se forma.
Aprietas. Y ya tienes tu primer fleco.
Repites ese mismo nudo — se llama nudo alondra — una y otra vez,
bien juntito, hasta cubrir toda la tira.
Cuando la tira esté llena, pon un pequeño punto de pegamento en cada extremo
para que los nudos no se deshagan con el uso.
Después peina los flecos con los dedos o con un peine fino
y recorta con tijeras para que todos queden a la misma altura.
Ese último paso — el corte final — es cuando de verdad ves el resultado.
El efecto fleco que queda es espectacular.
Lleva su rato… pero es de esas manualidades en las que el proceso
es casi tan satisfactorio como el resultado.
¿La vas a hacer este verano?
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