36. Slime al agua

El slime al agua no lleva pegamento.

Y la textura que consigues… no se parece a ninguna otra.

Hoy te doy la receta completa.

Anota: agua templada — eso es clave, que no esté fría —,

unas gotitas de colorante o pintura acrílica del color que quieras,

una cucharadita de goma guar — la encuentras en herbolarios o en Amazon —

y el activador: una pizca de bicarbonato

y un chorrito de líquido de lentillas.

Cinco ingredientes. Eso es todo.

En un bol, mezclas el agua templada con el colorante.

Añades la goma guar y remueves bien, sin prisa,

hasta que no queden grumos y notes que el agua empieza a espesarse.

Ese cambio de textura es la señal de que va bien.

Entonces añades la pizca de bicarbonato, remueves,

y por último el chorrito de líquido de lentillas — poco a poco.

Verás cómo la mezcla empieza a despegarse del bol.

Sacas, amasas unos minutos con las manos…

y ya está.

Es un slime más ligero y transparente que el clásico.

Se estira despacio, fluye solo cuando lo dejas caer desde la mano.

Las niñas no pueden parar de tocarlo.

Y lo mejor de todo…

no mancha. Nada.

>