Unas chanclas blancas de las de toda la vida.
Un rollo de trapillo de color.
Y diez minutos.
Solo dos cosas: unas chanclas lisas y trapillo,
que es ese cordón de tela tubular que encuentras en mercerías y tiendas de manualidades.
Sin pegamento. Sin aguja. Sin herramientas.
Solo tus manos y unos nudos.
Se empieza por la pieza central de la tira — la que une las dos correas —
y se va enrollando y anudando el trapillo alrededor.
El nudo básico se aprende en dos minutos.
A partir de ahí puedes hacer patrones: enrollado simple, nudos separados, combinando dos colores…
Cada chancla queda distinta. Y las dos del par no tienen por qué ser iguales.
Eso es lo más divertido.
Porque el resultado se pone.
No se guarda, no se cuelga, no se enmarca.
Se lleva al día siguiente a la piscina.
Y cuando alguien le pregunta dónde las ha comprado…
ella dice: ‘las he hecho yo’.
¿La vas a hacer este finde? Etiquétanos con la foto.
Queremos ver qué colores has elegido. 👇
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