34. Taller de resina

Empieza siendo un polvo.

Se mezcla con agua, se añade color…

y cuando seca… parece cerámica.

Eso es la resina acrílica.

Y es el material del taller más sorprendente que tenemos.

Cada niña trabaja con dos moldes.

El primero es una bandeja.

Antes de rellenarla, la decoran por dentro:

pinturas de colores y cada una crea su propio diseño en el interior del molde.

Flores, líneas, manchas de color… completamente libre.

Después vierten la resina sobre esa decoración…

y el diseño queda atrapado dentro. Para siempre.

El segundo molde es su inicial.

La letra de su nombre, en resina.

La eligen del color que quieran — rosa, lila, blanco, azul… —

la vierten, la dejan secar…

y cuando la desmoldan, tienen en la mano

una letra que parece comprada.

Le ponemos el arillo y ya es un llavero.

Pero el mejor momento del taller… es cuando desmoldan.

Cuando separan la pieza del molde y la ven por primera vez.

Ese instante — esa cara — no tiene palabras.

Si quieres un cumple que de verdad sorprenda…

ya sabes dónde encontrarme.

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