Un cumple donde cada invitada se va con una bolsa diseñada por ella.
Que usa al día siguiente.
Y al siguiente. Y al siguiente.
En el taller de bolsas, cada niña recibe una bolsa de tela blanca.
Con pinturas textiles, pinceles, plantillas y sellos… la convierte en suya.
Puede ser abstracta, con su nombre, con flores, con su personaje favorito…
La bolsa es el lienzo. Ella, la artista.
Porque una bolsa de tela no se queda en la estantería.
Se usa para ir al cole, al mercado, a la playa.
Y cada vez que alguien le pregunta ‘óyeme, qué bolsa más chula’…
ella responde: ‘la hice yo en mi cumple.’
Eso no lo da ningún regalo envuelto.
Me encanta este taller también porque tiene un pequeño mensaje de fondo:
crear en lugar de consumir.
Una bolsa de tela pintada a mano dura años.
Y saben que la hicieron ellas.
Eso vale mucho más que una bolsita de chuches.
Si quieres que el cumple de tu hija sea útil, bonito y memorable… este es el taller.
Escríbeme.
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