Su nombre.
La primera letra. O todas.
Pintada y decorada por ella misma, lista para colgar en su habitación.
Eso es lo que se llevan a casa en este taller.
Cada niña recibe su letra de cartón en blanco.
Lo primero es elegir el color base y pintarla con témpera.
Un color sólido, bien cubierto, que lo llena todo.
Rosa, azul, verde, lila… el color que más la representa.
Mientras seca, ya están pensando en cómo van a decorarla.
Aquí es donde cada una se convierte en diseñadora.
Sobre la témpera seca, decoran la letra con abalorios:
brillantitos, perlas pequeñas, estrellitas, lacitos, piedras de colores…
Los pegan uno a uno, eligiendo dónde va cada cosa.
Este es el momento más concentrado del taller.
Silencio. Lengua fuera. Ojos muy abiertos.
Cada abalorio en su sitio exacto.
Y el resultado… es completamente distinto en cada letra.
Porque cada niña tiene su propio criterio, su propio gusto, su propio mundo.
Al final del taller, la letra se deja secar unos minutos…
y se va a casa con ella en la mano.
Muchas las cuelgan en la habitación ese mismo día.
Es un recuerdo que no se guarda en un cajón.
Se ve cada día.
Si quieres un cumple con el que tu hija se vaya a casa con algo único…
contacta conmigo.
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